En abril de 2004 le dediqué esta poesía a un niño deprivado, que encontró un hogar amoroso y cálido, pero por las noches durante mucho tiempo era visitado por esos demonios arcaicos que insistían en recordarle vivencias impensables!

Para “El Rizos”

 El Grito, de Edvard Munch

Niño dormido

Anochece
oscuro grito
lanza el alma
negro sueño
recuerda el frío
aunque tengo el sol.

Manos tiernas
brazos dulces
rodean, curan
es lo que quiero
es lo que sueño

Mariela De Filpo Beascoechea Madrid

Puntúa a la Psicóloga María Elena
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